miércoles , 14 noviembre 2018
Inicio » DISIDENTES VERSUS » Villegas se defendió con patético “eran tallas” y Carola Urrejola le enseñó a ser gente “No tolero los chistes groseros”
sobre articulo
Loading...

Villegas se defendió con patético “eran tallas” y Carola Urrejola le enseñó a ser gente “No tolero los chistes groseros”

Fernando Villegas ha estado en una patética cruzada defendiendo la honra, que ya está destruida hace rato, pues ya hay suficientes pruebas de lo, misogino, homofóbico y clasista que es, por lo demás los relatos de las mujeres son transversales y todos coinciden, por lo que escucharlo llorar se ve más como manotazos de ahogado que de un caballero limpiando su dignidad.

“Lo que yo hacía era lo que hacen millones de chilenos, que es echar la talla y de repente piropear a una niña. Eso fue lo que les dijeron y como a ellos no les interesa la verdad, sino que crucificar y vender cinco ejemplares más y evacuar el fastidio que siempre me ha tenido esa gente, siguieron adelante sabiendo que no había nada más que eso” Dijo el derechista.

Pero la conductora de noticias y periodista, Carola Urrejola le respondió y aprovechó de enseñarle un par de cosas, con las cuales quizás si Villegas las toma, aprendería a ser más gente, aunque para ser honestos, creemos que hay 0 posibilidad de que el tipo aprenda algo y solo confiamos en que detengas sus actitudes al menos por miedo.

Urrejola le respondió, argumentando que no todo el mundo tiene el mismo humor y entender eso se llama respeto porque por ejemplo, a ella no le gustan para nada los chistes groseros  “Es ser super misogino cuando echas la talla a costa de las mujeres, no es chistoso. Yo soy súper intolerante con los chistes groseros. Y no significa que no tenga humor. El meme grotesco en el grupo de trabajo no corresponde. No es que sea densa, pero no todo el mundo se ríe de las mismas cosas y eso hay que respetarlo”

Asegura que esto no tiene que ver con coartar las relaciones o normar todo, pues las cosas se dan con confianza, tal como conoció a su marido, Mauricio Jurgensen, sin embargo aclaró también que no le gusta el piropo, pues es invasivo y que en su entorno la gente la respeta, pues no le manda ordinarieces a su wsp.  Y que no tiene nada que ver con no vivir la vida con “chispeza”.