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El análisis de Fernando Duque, el cientista político que cree que Piñera no terminará su mandato

El pasado diciembre, se viralizó a través de algunos medios de comunicación como El ciudadano, el análisis del cientista político Fernando Duque quien pronosticaba que Sebastián Piñera no terminaría su mandato tras un colapso económico y político en el país, provocado por diversas razones.

Muchas de las personas tomaron este texto como una locura, digna de brujo televisivo o en su defecto, una mentira sediciosa, como ya lo hace la derecha la que tiene por diversos canales de televisión a sus tarotistas de cuarta, hablando de las crisis que se generarían de tomar el poder la izquierda.

Pero el texto adjunto en este texto de fantasía, es un juego bien hilado de una historia fundamentada en sucesos anteriores, acá el texto completo subido por El ciudadano. Una historia, con política al más puro estilo starwars.

“Estamos a comienzos de la tercera década del siglo XXI. A fines del año 2020, el desastre económico en Chile es tan grande que el presidente electo a fines del año 2017, renuncia a su cargo y abandona el país. De esta manera se produce un cambio político parecido al que puso término a la primera república liberal en el año 1829 y luego a la segunda república liberal en el año 1920. Ahora se dará término a la tercera república liberal.

En efecto, hace 100 años, en 1920, el sistema político nacional cambió drásticamente con la llegada al poder de Arturo Alessandri Palma. En aquella fecha se produjo la sepultura de la mal llamada “república parlamentaria”. Este fue un engendro político que traicioneramente se instaló en el país, después de la muerte del presidente Balmaceda en 1891.  Es necesario recordar que Alessandri Palma ganó la elección de 1920 sólo gracias a la enorme crisis económica que se produjo en Chile después del fin de la primera guerra mundial en 1918. El precio del salitre chileno se fue al suelo y el país volvió a vivir el caos económico que se desencadenó con la gran crisis económica que afectó al planeta entre 1910 y 1914.

También es necesario brevemente recordar algunos otros hechos históricos relacionados y pertinentes. La primera república liberal se creó en Chile en 1810 y gracias a ella el país  dejó de ser colonia española. Esta primera república liberal tuvo el gran mérito de crear la independencia nacional y con ello lograr la liberación de una brutal y salvaje tiranía española que duró tres siglos. Desafortunadamente, este nuevo sistema liberal no fue capaz de desarrollar socioeconómicamente a la nueva república. Por el contrario, la larga guerra de independencia, más las constantes luchas entre distintos sectores liberales que se disputaban el poder, terminaron por arruinar social y económicamente a Chile. Ni la elite ni el pueblo tuvieron la sofisticación ni la cultura política necesaria para hacer funcionar adecuadamente el sistema liberal. Las ideas de Locke. Montesquieu, Adam Smith y muchos otros, no fueron comprendidas por una elite con cultura feudal y un pueblo que solo soñaba con menos injusticia social. La anarquía de la primera república liberal fue finalmente sepultada en la batalla de Lircay a fines de la segunda década del siglo XIX.

 

De las cenizas de este liberalismo corrupto y anárquico nació la primera república estatista, intervencionista y antiliberal. Esta fue la también llamada república portaliana. Ella, al tener una idea y cultura política congruente con la cultura nacional, fue indudablemente un gran éxito. La república portaliana, o primera república estatista, fue capaz de crear un desarrollo socioeconómico acelerado que duró 62 años. Este exitoso modelo de desarrollo económico puso a Chile a la cabeza del desarrollo latinoamericano. La bonanza económica y social floreció y se desarrollo entre 1829 y 1891.

Desafortunadamente con la guerra civil de 1891, las cosas cambiaron drásticamente en Chile. El imperio británico, el hegemón de aquellos años, organizó y financió una victoriosa rebelión contra el presidente Balmaceda.  Así nació el engendro llamado “república parlamentaria” y también denominada segunda república liberal. Nuevamente, debido a la incompatibilidad entre sistema político y cultura política existente, esta segunda república liberal, cayó en un nivel de corrupción y decadencia política generalizada, nunca antes experimentada en el país. Esta corrupción y decadencia política afectó a todas las clases sociales, entre 1891 y 1919, además arruinó a la enorme mayoría de la población nacional.

De las cenizas de este segundo fracaso liberal, nació la segunda república estatista, intervencionista y antiliberal en 1920, y ella duró hasta 1973. Desafortunadamente esta segunda república estatista fue destruida por una crisis económica global y un sangriento golpe militar.Nuevamente, la traición y sedición fue planeada desde el extranjero. En este caso desde los Estados Unidos, donde Richard Nixon y Henry Kissinger tuvieron un rol fundamental.

La tercera (y es de esperar, última) república liberal se inició con la brutal y sanguinaria dictadura de Pinochet en 1973. Ahí se consolidó a sangre y fuego (murieron alrededor de 3 mil personas y cientos de miles salieron al exilio), el nuevo modelo neo liberal fue inventado en la universidad de Chicago y adaptado al país por profesores de la Pontificia Universidad Católica de Chile. Desde el punto de vista económico, las ideas políticas más importantes que se implantaron fueron la jibarización del Estado, el libre mercado, la libre empresa, el libre comercio, el crecimiento nacional en base a materias primas y finalmente una furiosa y despiadada explotación laboral. Como resultado de todo esto Chile creó una clase de super ricos (representando el 1% de la población), una clase media acomodada (19% de la población) y una clase explotada equivalente al 80% de la población. Es este tercer y fracasado engendro liberal el que finalmente fue eliminado a comienzos de la tercera década del siglo XXI.

Los chilenos que se hicieron cargo del Estado en el año 2020, rápidamente implantaron medidas populistas y revolucionarias, similares a las que ya se habían practicado en décadas anteriores en Cuba, Venezuela, Nicaragua, Ecuador y Bolivia. Con políticas públicas favorables a las enormemente mayoritarias masas populares, los nuevos líderes rápidamente consolidaron un efectivo y aplastante poder político. Los nuevos revolucionarios firmemente afincados en las riendas del poder, se las arreglaron para neutralizar el ejército regular y al mismo tiempo crear una enorme guardia civil armada (similar a la creada por Portales en el siglo XIX y luego Chávez en el siglo XXI). Los nuevos líderes convocaron a una asamblea constituyente, la cual produjo una nueva constitución que finalmente reemplazó al engendro político creado por la dictadura pinochetista. Posteriormente, en el año 2021 se llamó a elecciones para la presidencia de la república, el congreso nacional y otras autoridades regionales y locales. En esa ocasión fue elegido como presidente un líder populista con una contundente y aplastante mayoría.

No obstante, esta vez la anarquía total fue evitada, ya que el Frente Amplio siguió su proceso de institucionalización y para el año 2020 estaba listo para tomar el poder y gobernar efectivamente. De esta forma nació la tercera república estatista, intervencionista y antiliberal.

La nación chilena, después de 130 años de soledad y de experimentos fallidos, al fin ha encontrado un sólido rumbo hacia el progreso y el desarrollo civilizacional. Con la gran mayoría del pueblo firmemente organizada en un solo, poderoso y progresista partido revolucionario, se inició la tercera  república estatista, intervencionista y antiliberal,

¿Pero qué fuerzas, eventos y tendencias podrían explicar el inmenso triunfo del populismo izquierdista en Chile?

Es preciso recordar que el gobierno de la presidente Bachelet, se debilitó a fines del año 2015. Esto debido a la incapacidad presidencial para explicar y transparentar los gravísimos errores éticos de su administración. Nunca pudo explicar satisfactoriamente el tráfico de influencias que afectaron a su familia. Tampoco pudo conseguir que políticos destacados de la Nueva Mayoría fueran efectivamente castigados por haber recibido dinero para financiar sus campañas electorales de parte de empresarios pinochetistas. En este ambiente malsano de alta corrupción y decadencia política, la administración Bachelet, logró pasar algunas reformas importantes. La derecha vociferó que estas reformas eran la causa del hundimiento económico del país, y la izquierda radical reclamó que las reformas eran un maquillaje grotesco en la cara de un enfermo terminal. La administración Bachelet, debida a la falta de “fundamentos” de su líder, sólo fue capaz de crear condiciones suficientes y necesarias para producir un gran desorden institucional. El gobierno de la presidente Bachelet, se enfrascó en una lucha con la oposición derechista y también contra estudiantes, obreros y pobladores radicalizados de izquierda. Este desgaste, más ataques inclementes de la naturaleza (terremotos, inundaciones, incendios) incapacitaron al gobierno y a su administración pública para enfrentar con éxito los enormes desafíos que la diosa fortuna había preparado para la nación chilena.

En el año 2016, las materias primas siguieron su desplome iniciados en el 2013. Además algunos yacimientos mineros se cerraron y algunas huelgas paralizaron la producción de minas de cobre importantes. Todos estos problemas crearon las condiciones necesarias para que Sebastián Piñera fuera electo presidente de Chile a fines del año 2017.

No obstante la diosa fortuna no fue benigna con el nuevo presidente. Los conflictos y disturbios sociales se incrementaron sustancialmente en los años 2018 y 2019. A fines del año 2020, los Estados Unidos cayeron en una gigantesca crisis económica. Esta fue muchas veces peor que las crisis del año 1929 y luego la del año 2007. Todo esto debido en gran parte, al hecho de que una gran cantidad de ciudadanos estadounidenses, nacidos después de 1945, alcanzaron la edad de 70 años. De acuerdo con la ley de jubilaciones IRISA (The Employee Retirement Income Security Act del año 1974 y firmada por el presidente Ford el 2 de septiembre de ese año y luego reformada 22 veces entre 1975 y el año 2001), los estadounidenses debieron adoptar un nuevo sistema de pensiones denominado “contribuciones definidas” (DC). En este nuevo sistema los trabajadores y empleados sólo sabían con exactitud cuánto dinero se les descontaba mensualmente de su sueldo para financiar su retiro o pensión. No obstante, ellos no sabían cuanto iba a ser la cantidad de la pensión al llegar la fecha de la jubilación. Este nuevo sistema reemplazó al sistema de reparto o también llamado “Defined Benefits” (DB) o llamados beneficios definidos. En este último sistema, el trabajador sabe con precisión cuanto será el monto de la jubilación que recibirá mensualmente cuando llegue la hora de retirarse y pensionarse. En este antiguo sistema (DB) cada ciudadano contribuye a un fondo común donde contribuyen tripartitamente el trabajador, el patrón y el Estado. En el nuevo sistema de contribuciones definidas (DC) sólo contribuye el trabajador. Aquí los patrones y el Estado se desentienden del sistema previsional. El trabajador o empleado está obligado a entrar en un fondo privado de pensiones y estos fondos a su vez, invierten el dinero en bonos, acciones y otros papeles financieros. Por lo tanto, si las inversiones hechas a través de los años por el fondo de pensiones han sido exitosas, el trabajador en teoría puede retirarse con una pensión millonaria. Por el contrario, si las inversiones por el fondo de pensiones han sido mal hechas, el trabajador caerá en la pobreza al tiempo de su jubilación.

Además de toda esta indeterminación y precariedad de este sistema (DC) o contribuciones definidas, los contribuyentes no pagan los impuestos al Estado durante su periodo de trabajo o servicio activo. Todos estos impuestos se deben pagar cuando el empleado o trabajador cumpla los 70 años. En el año 2016, cumplieron 70 años más de un millón de ciudadanos nacidos después de la segunda guerra mundial (baby boomers). Para el año 2020, habrá varias decenas de millones de ciudadanos con 70 años o más.

De esta manera es como a partir del año 2016 millones de ciudadanos cumplieron 70 años y cómo luego esta masa humana descubrió con espanto que sus jubilaciones miserables no alcanzaban para mantener el nivel de vida al cual ellos estaban acostumbrados. En el año 2020, decenas de millones de ancianos a fin de poder cancelar sus deudas al fisco y costear sus gastos médicos se vieron obligados a vender rápida y simultáneamente los bonos, acciones y otros papeles incluidos en sus fondos de pensiones tipo DC o también llamados K-401. Esta venta masiva de papeles a su vez provocó el pánico financiero y las bolsas de valores en los Estados Unidos se desplomaron estrepitosamente. Esta fue una crisis mucho mayor que la del año 29 del siglo XX y que la del año 2007 del siglo XXI

Esta catástrofe depresiva en la gran potencia del norte, naturalmente, como un maremoto gigante, también inundó al resto del planeta. Para tratar de salir de la crisis, los Estados Unidos dejaron de importar bienes y servicios del resto del mundo. Se intensificó así la campaña proteccionista iniciada en el año 2017. Como respuesta a todo esto, el resto de los países adoptaron una política similar. De esta forma, la globalización liberal iniciada en 1980, murió ignominiosamente abandonada por sus creadores originales. La orgía de colapsos bancarios, desfalcos y otras catástrofes financieras inundaron todos los rincones del planeta. Naturalmente que a causa de esta crisis global, la recesión económica chilena se intensificó a principios del año 2020. El presidente Piñera sufrió los mismos problemas que afectaron al presidente Ibáñez en el año 1929. Fue así como Piñera fue obligado a renunciar a fines del año 2020.

No obstante, esta vez la anarquía total fue evitada, ya que el Frente Amplio siguió su proceso de institucionalización y para el año 2020 estaba listo para tomar el poder y gobernar efectivamente. De esta forma nació la tercera república estatista, intervencionista y antiliberal. Este fundamental hecho histórico puso fin a la incongruencia fundamental entre cultura política y sistema político. La inmensa mayoría del pueblo chileno jamás aceptó la esencia de la cultura política liberal. Su preferencia por un Estado fuerte y solidario se remonta a las primeras décadas del siglo XIX. Este fue el sueño de Portales, Balmaceda, Aguirre Cerda y Allende.

Para finalizar es necesario concluir que la severa crisis económica provocada por los altos precios del petróleo, arruinó los planes del presidente Allende en 1973. Esta vez la izquierda chilena debería hacer todo lo humanamente posible para que la futura crisis del año 2020 destruya para siempre la ideología liberal. Para que esto ocurra el liberalismo debe estar a cargo del poder en Chile. En otras palabras, el verdadero izquierdista, debería votar el próximo 17 de diciembre de manera tal que el próximo presidente sea de derecha. Esta peculiar propuesta es lo que en la filosofía marxista se denomina “teoría de las contradicciones”

Fuente:

Analista prevé que Piñera no termina su mandato tras un colapso económico y político