miércoles , 14 noviembre 2018
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LOS CASOS TURBIOS DE PIÑERA (PT1) – LA TRAICIÓN A HERMÓGENES PÉREZ DE ARCE

Mucha gente ha oído hablar de Hermógenes Pérez de Arce.  Muchos saben que es un Pinochetista de los más bravos y que sólo al esbozar alguna crítica al extinto dictador logrará que el octogenario candidato a senador muestre los dientes.

Pues bien, fue en dicha fallida carrera senatorial donde el destino juntó a Sebastián Piñera y a Hermógenes Pérez de Arce, en 1989, cuando ya la opción NO había triunfado y se desplegaban las desconocidas para muchos, campañas electorales.

La traición tuvo una génesis obvia, la enemistad, enemistad que también data de 1989.

Ambos fueron en esos tiempos candidatos a senador por Santiago Oriente por el pacto democracia y progreso, según Pérez de Arce, Piñera usó toda suerte de mañas para asegurar su elección.  Lo más anecdótico fue que Piñera infiltró un “Sapo” dentro del comando de Pérez de Arce.

Pérez de Arce afirma tener pruebas de esa afirmación, así como de otras acusaciones, y es un hecho que desde siempre, no emite falsos testimonios con su pensamiento.

Lo más probable es que muchos no compartamos su pensamiento, pero sería poco ecuánime no reconocerle al menos la coherencia,

Acá un extracto de una entrevista antigua (revista que pasa 1995) revela el maquiavélico plan de Piñera quien quería ser senador a toda costa:

-Hace 15 años usted perdió ante Piñera en la carrera senatorial por Santiago Oriente. ¿Cuál es su evaluación de esa competencia?

Siempre he sido deportista y practicado el fair play. Cuando me pidieron que fuera candidato a senador en 1989, formando lista con Piñera, creí que iba a ser una competencia limpia. Por eso, cuando comencé a hacer publicidad con el lema “Una Sola Línea” y me fue a ver don José Piñera Carvallo, padre de Sebastián, con quien tenía un trato cordial, para pedirme cambiarlo, por estimarlo lesivo para su hijo (que no había tenido una sola línea), lo cambié. Pero él no practicó el fair play.

-¿En qué casos no lo hizo?

Al inicio de la campaña hubo una gran concentración de Hernán Büchi en el Estadio Nacional, donde los candidatos a senador por Santiago llevamos toda nuestra publicidad, siendo la más nutrida la de Piñera. Pero la mía no estaba mal, con muchos globos y un gran Zeppelin blanco con mi nombre. Había cerca de cien mil personas. Büchi y los candidatos a senador estábamos en la torre sur y todos íbamos a discursear. Cuando llegó mi turno, subieron personas consternadas a decirme: “No se te oye nada, habla más fuerte”. Me habían desconectado el micrófono. Y no sólo eso: a poco de comenzar el acto mis globos y el Zeppelin -que me había costado 700 mil pesos- habían desaparecido: alguien les cortó las amarras y se fueron volando.

¿Qué le hizo pensar que Piñera era el responsable?

Al día siguiente el dueño de una conocida agencia de publicidad me fue a ver y me dijo que quería contarme algo. Estando en un restorán con su señora, en la mesa vecina se instalaron Sebastián Piñera, su hermano Miguel y su entorno, y comentaron y celebraron con grandes carcajadas su proeza de cortar las amarras de mis globos y del Zeppelin y desconectarme los micrófonos. Ahí supe que el fair play corría de un solo lado. Otro candidato a senador me refirió que, habiéndole contado a Sebastián que se sentía aventajado por su compañero de lista, recibió el siguiente consejo estratégico: “Para ganar bajo este sistema lo más importante es destruir al compañero de lista”.

¿Recuerda otro hecho de esa campaña?

Hacia el fin, Sebastián me llamó para decirme que había sabido que yo iba a utilizar los problemas que él había tenido en el Banco de Talca para denigrarlo, y me amenazó con revelar que yo había recibido un cheque del general Pinochet, lo cual era verdad.

¿Por qué había recibido un cheque de Pinochet?

Me llamaron de La Moneda para decirme que el presidente quería hacer un aporte personal a mi campaña. A mí hasta se me habría olvidado ese episodio si no fuera porque Sebastián me llamó ese día. Como yo no sabía nada del caso del Banco de Talca, le dije que estaba equivocado. Pero llamé a mi comando y me dijeron que, efectivamente, esa mañana, en mi ausencia, uno de mis colaboradores había propuesto dar a conocer que Sebastián había sido encargado reo tras su gestión en ese banco, a comienzos de los ochenta. Posteriormente fue sobreseído, tras un alegato ante la Corte en que estuvieron en primera fila su tío Herman Chadwick, monseñor Piñera y su padre, don Pepe, lo anterior previa intervención de Mónica Madariaga.

¿Cuál fue su reacción después de hablar con Piñera?

A raíz de esa llamada descubrí que tenía un “sapo” en mi comando. Un espía de Sebastián que le comunicaba todo lo que allí se hablaba y decidía. Detectamos quién era y lo marginamos de toda información. Ahí me expliqué por qué Sebastián sabía de antemano todo lo que yo iba a hacer. Podría escribir un libro sobre la campaña del `89 y no sería aburrido, porque sucedieron cosas inverosímiles. Por ejemplo, en una sola noche un equipo destruyó todos mis afiches de Santiago Oriente y botaron los restos en un sitio de la calle Espoz. Pero, al revés de los casos anteriores, no tengo pruebas, sino sólo sospechas, de su autoría.

¿Cuál es su conclusión sobre Piñera como candidato?

Es difícil competir con él porque no observa las reglas del Marqués de Queensberry (inventor de las normas del boxeo).

¿Nunca más ha conversado con Piñera?

Sí, he conversado. No tengo nada personal contra él. Lo que pasa es que políticamente, como no me gustan sus procedimientos, los hago ver cuando él opta a cargos de elección popular. Es necesario que la gente sepa cómo es él, qué hábitos tiene y qué padrones morales lo rigen.

¿Qué costos, según usted, ha pagado Piñera por operar de esa forma?

El problema de Sebastián, como lo testimonian los episodios referidos que están probados, o su maniobra contra Evelyn Matthei en 1993 o la entrega de pasajes de Lan -a cambio de conseguir para sí la credencial del masajista del equipo chileno en las Olimpíadas de Atenas-, es que a veces queda en evidencia, “lo pillan”. Y como hace demasiadas de esas cosas, porque “está en su naturaleza”, como dijo el escorpión de la fábula, es previsible que en el futuro también lo vayan a “pillar”.

FUENTE : https://pineramiente.wordpress.com/category/hermogenes/